Ral·li de l’Aplec de la Salut de cotxes antics. Cotxe entrant a la plaça de Sant Roc. Maig del 1981 | Andreu Segura Juncosa | AHS

La primera edición del Rally Aplec de la Salut de coches antiguos se celebró el domingo 9 de mayo de 1971. Al ser la primera prueba de aquel tipo que se llevaba a cabo en Sabadell, los organizadores tenían ciertos temores de si un evento de aquellas características gustaría, o no, a la ciudadanía. A pesar de aquellos primeros temores y algunos problemas que fueron surgiendo en el transcurso de la competición, al final de la jornada todo el mundo coincidió en que había sido un éxito. 

Los preparativos y el afán que requería una prueba de peculiaridades tan singulares dieron su fruto y los tres organizadores, el Ayuntamiento de Sabadell y las entidades Prevención de Accidentes de Tráfico y Amigos de los Coches Veteranos, pudieron comprobar la acogida entusiasta y el apoyo total de la gente que durante todo el día presenció aquel singular.

El nombre de Genoveva, por referirse a los autos antiguos, fue iniciado y popularizado gracias a una película. En el filme inglés Genevieve del año 1953, dirigido por Henry Cornelius, con Dinah Sheridan y Kenneth Moore, un joven abogado decide participar en el rally anual de coches antiguos de Londres en Brighton con su Darraq de 1904. Y resulta que ese auto tenía al nombre de Genova.

En febrero de 1959, la Junta del Fomento del Turismo de Sitges organizó el primer Rally de Sitges para coches antiguos. La idea había surgido a partir del Rally Londres-Brighton, que se popularizó universalmente por esa película.

Al coincidir con las fiestas de Carnaval, era obligatorio que los participantes en el Rally de Sitges acudieran disfrazados con trajes de la época.

El periodista del Diari Sabadell Pere Font Grasa hizo un excelente artículo sobre el desarrollo de aquella primera edición del Rally Aplec de la Salut. La salida oficial prevista para las 9.45 del domingo, se retrasó media horita. Los organizadores habían recibido la inscripción de 34 participantes, al no llegar seis, se fue demorando la salida oficial. 

Recibida la noticia de que los tres inscritos de Lloret de Mar habían desistido de tomar parte, que un cuarto participante había sufrido avería viniendo de Manresa, y ante la falta de noticias de dos inscritos de Barcelona, ​​se optó por dar paso a la salida. 

Así pues, un total de veintiocho chóferes se apresuraban a la modesta aventura de cubrir 27,8 kilómetros por el itinerario: la Salut, Sentmenat, Castellar del Vallès, cruce de Matadepera y Ca n’Oriac.

La cuenta atrás estaba marcada por el director de la prueba, el señor Jordi Catón. La banderola de salida la agitaba el teniente de alcalde, el señor Juan Casablancas, al que acompañaban los concejales señores Bernabeu y Pérez. Un público muy numeroso se había dado cita en la explanada de acceso al recinto del Santuario de la Virgen de la Salud, lugar en el que se había habilitado el parque cerrado y la línea de salida.

Poco después de darse la salida a los 28 inscritos, se formó una larga caravana de coches seguidores: organización, jueces, cronometradores, prensa y radio. Por las curvas de la carretera C-1413, los conductores tuvieron que extremar al máximo su prudencia y equilibrar el dominio de los vetustos vehículos.

Había tres categorías de vehículos:

. Grupo Antiguo: vehículos construidos hasta el 31 de diciembre de 1904.

. Grupo Veterano: vehículos construidos desde el 1 de enero de 1905 hasta el 31 de diciembre de 1930.

. Grupo Clásico: vehículos construidos desde el 1 de enero de 1931, hasta el 31 de diciembre de 1940.

 

Un solo abrilense llevó a muchas personas a contemplar el rally, desde los lugares de preferencia de los numerosos bosques que comprendía el itinerario. Los mecánicos tuvieron trabajo inmediato. Al paso por el centro de la población de Sentmenat, el coche número 16 tuvo una inesperada pana. El conductor nos diría que se había obstruido el paso de la gasolina. No hubo necesidad de remolque y pudo continuar la prueba.

Había bastante público en Sentmenat, principalmente en el cruce en Castellar y Caldes.

A partir de las once de la mañana, los coches iban llegando a Castellar y estacionaban en el parque cerrado afincado en la calle Sala Boadella. El Ayuntamiento castellarense, junto a su alcalde, el doctor Casas, el frente saludó a todos los participantes. Una vez cumplimentados los requisitos deportivos del final de la primera etapa, el consistorio castellarense invitó a los chóferes y acompañantes a un delicado refrigerio a base de churros, vinos y bebidas gaseosas que hicieron las delicias a los asistentes. Esta delicadeza del pueblo de Castellar se sirvió en el recinto del Gimnasio Municipal.

Se reanudó la marcha ya intervalos de tiempo de un minuto, volvieron a tomar la salida los 28 coches. Después de un breve recorrido por el interior de Castellar, subieron la carretera de Terrassa. A partir del kilómetro 27 de esta carretera C-1415 se iniciaba la prueba de regularidad. Por los bosques de Can Font la caravana enfiló el camino hacia Sabadell. Los controles secretos iban anotando las incidencias. A propósito, el coche número 16 tuvo una nueva avería. Un golpe de gracia del mecánico ya volar. Había mucha gente en el cruce de Matadepera, junto al puente de la Betzuca, que aplaudía y saludaba a los esforzados de la ruta.

Los últimos seis kilómetros no ofrecían mayores dificultades. La llegada a Ca n’Oriac fue multitudinaria. Los jueces anotaban los tiempos de llegada. Unos minutos de espera y rápidamente se formó la caravana para iniciar el ostentoso desfile por las principales vías urbanas de Sabadell. Por la avenida de Matadepera y abriendo carrera, la Majorettes de Sabadell marcaban el paso al ritmo de unas marchas estadounidenses. Para contribuir con un nuevo aliciente, las barreras del paso a nivel Can Oriach provocaron un paro de diez minutos largos. La rúa automovilística la iniciaban dos motoristas de la Policía Municipal, a continuación los componentes de Vespa Club Sabadell y seguían a la totalidad de participantes, organizadores, prensa y radio. Avenida Concordia, Martí Trías, avenida Ejército Español, vía Massagué… el itinerario urbano estaba lleno de un público expectante que admiraba a las vistosas genovevas y aplaudía generosamente. En la plaza del Ángel, en el paseo Manresa, en el paseo General Primo de Rivera y en la plaza de Sant Roc, la presencia de público era aún mayor.

En el Salón de sesiones del Ayuntamiento, el alcalde de la ciudad, el señor Burrull, daba la bienvenida oficial a todos los participantes del Rally de coches veteranos. Junto al teniente de alcalde Joan Casablancas, entregaron un delicado objeto en forma de lanzadera a todos y cada uno de los 28 entusiastas automovilistas.

Un solo débil había dado paso a unas gotas de lluvia que después se convirtieron en una molesta llovizna. Los conductores que iban en vehículo descapotable vetusto se apresuraron a levantar las capotas.

A partir de las tres y media de la tarde, tuvo efecto en el restaurante Castell Arnau un banquete en el transcurso del cual se dio a conocer la clasificación final del Rally y se repartieron un total de diecisiete trofeos y placas conmemorativas.

A la hora de los parlamentos hizo uso de la palabra el señor Martínez Vinaroz, presidente de la entidad organizadora Prevención de Accidentes de Tráfico; el señor Pedro Arderiu, de Amigos de los Coches Veteranos, y, finalmente, el señor Juan Casablancas, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sabadell. Se brindó por la continuidad de la prueba y hubo el conocido capítulo de gracias.

En los años siguientes el Rally del Aplec de la Salut fue ganando en kilómetros, etapas, categoría y espectacularidad. De los 27,8 kilómetros de la primera edición se pasó a los 38,2 de la séptima edición en dos etapas y de noche en el Mas Badó. Y de correr sólo por el Vallès Occidental, con el paso de los años, el Rally también lo hizo por Anoia, Bages, Baix Llobregat, Barcelonés, Maresme, Osona, Penedès, Selva, Solsonès, Vallès Occidental y Vallès Oriental.

Este mes de octubre de 2024, cincuenta y tres años después de la primera y después de 33 ediciones, la entidad Inspira Arrels recupera el Rally Aplec de la Salut.

Lo anuncia como «Un recuerdo, una mirada a la raíz«. Una nueva propuesta que resalta el patrimonio local con una visión más cultural, solidaria e inclusiva.

Inspira Arrels apuesta por la recuperación del patrimonio sabadellense y reconoce el valor industrial, cultural y social de estos vehículos, piezas de coleccionistas en algunos casos. Es un evento solidario a favor de ActuaVallès y cultural, con conciertos y actividades de cultura popular y artísticas, recreando la Cataluña posmodernista de 1918 y en el que los participantes podrán disfrutar de un cóctel en los Jardines de la Antigua Caixa Sabadell 1859.